Se me ha gastado mi subrayador rosa. Mi precioso subrayador a mitad de los apuntes sobre Sistemas electorales con fórmulas proporcionales. Y me he puesto a llorar, porque lo sentía como la cosa más triste que me podía ocurrir en ese preciso momento. El estrés de los exámenes sumado a que mi ciclo y yo jamás nos acoplaremos, hace que lleve una semana de retraso y me pone las emociones a flor de piel. Todo se me hace pesado y agudo estos días, casi nunca se habla desde este estado en el cual sólo nos entendemos las personas con ovarios menstruantes que pasamos por el. Joder, ha sido tan bonito mi subrayador.
Llevo unas semanas pasando por encima de todo para permitirme acabar lo que tengo que hacer. Si ahora me centrara en el miedo que me da acabar la carrera y pensar en qué voy a hacer el año que viene, quizá no estaría subrayando mis apuntes. No he llorado por la presión que tengo encima ni por los temores que me rodean, no he llorado por cierta frustración que arrastro ni tampoco por lo chiquitita que me siento ultimamente. Pero ha sido este momento de mi ciclo el que me ha permitido sacar el llanto que estaba reprimiendo, encontrar un momento de vulnerabilidad para permitirme expresar, volver a conectar conmigo y poder conectar con algunas partes de mi . Y ha sido un gustazo.
En mi baúl tengo la Luna en ti, un documental que habla de esas emociones que se exaltan con las distintas fases del ciclo menstrual y como esa exaltación no es más que un no poder más después de semanas de tragar emociones que no están permitidas. ¿Gritas a tu pareja o lloras porque se te queman los guisantes? No estás loca, joder. Tener que encajar en papeles y formas que no son nuestras, desquicia. Permitámonos ser libres. Mandemos los guisantes a la mierda lo más fuerte posible.
Hoy es mi último día de clase y también quería compartirlo. Se acaba una etapa y en el contexto cíclico que me encuentro cobra más sentido. Para mi los finales son casi más perturbadores que los comienzos y en estas últimas lunas he conseguido acabar con muchas de las cosas con las que había que terminar. No tengo ni la mitad de lastres que tenía hace cinco años y siento un lujo poder decirlo. Me sé más libre, más sabia y más guapa, y las tres cosas a mi manera.
No sé que voy a hacer con este espacio ni con todo Feministas Ácidas. No sé si lo cerraré y quedará como un recuerdo o si reinventaré su uso, pero siento que tiene que mutar acorde a mis mutaciones internas y dar paso a nuevas etapas. Ha sido un espacio que me ha llenado de placer y estoy orgullosa porque ha dejado marquitas de mi crecimiento. Hay mucho amor aquí metido.
Estoy deseando acabar los exámenes y ponerme a sangrar porque pienso pasar los días siguientes bañada por el mar.





