Adios FeministasÁcidas

Creo que hasta aquí. Hoy cierro una etapa de mi vida que ha durado cinco años y que algunas de las partes más importantes se han cristalizado en este espacio. Siento que se merece un cierre digno y moñas, acorde con el momento, seguramente el post menos ácido de la historia de Feministas Ácidas. Tengo un montón de ideas y proyectos nuevos que irán saliendo y espero que los disfrutéis, pero tengo que despedir a esta pequeña hija con un reconocimiento de amor.

Hace cinco años empecé la carrera de periodismo, empecé a trabajar en una empresa de publicidad y llevaba tacones a todas partes. De la carrera no tengo mucho que decir, en el trabajo fui acosada por mi jefe y fue uno de los motivos que me puso en este trayecto. El tiempo que ha transcurrido y las historias que he pasado me han transformado de una forma bella y profunda. Casi todos los clicks de mi vida están aquí recogidos, de forma más o menos camuflada, con mayor o menor humor. Porque eso sin duda, el humor es lo que permite sobrevivir a tantas cosas. Eso y haber dejado de llevar tacones.

He construido, deconstruido y vuelto a construir, mi relación con el ciclo menstrual, el amor romántico, la maternidad, la prostitución, el aborto, la violación o el porno. Me he replanteado mi relación conmigo misma, con mi cuerpo, con mi placer, con mi entorno, con la gente que quiero y con la gente que no. Al final lo que rescato es que da un poco igual a las conclusiones que llegas, son totalmente móviles, pero el proceso, ay amigas, el proceso es lo más divertido. Pervertir y okupar cada espacio que nos han robado y hacerlo de la forma más sexual y guarra posible. Toda una liberación.

La compañía de todo este viaje ha sido D, que se ha dejado conocer a través de mi por aquí y que es la solución mágica a las caídas de la web, el spam o mis llantos desconsolados a cualquier hora del día. Es mi abrazo, mi caricia y la prueba viviente de que se puede crear un mundo mejor y cambiar las relaciones desde el amor y el feminismo. Tanto D como yo sentimos que hay una parte de nuestra relación que se queda aquí, entre palabras, pero que nosotras seguimos contra el mundo. Creando querer a nuestra manera única y nueva.

S y la reina Be, ya estaban al principio de todo esto, por lo que se han comido todas mis deconstrucciones y construcciones, me han visto poner todas mis ilusiones en ideas que acababan golpeándome en la cara y siempre hemos terminado encontrándonos. Porque si algo nos ocurre, se acaban los diálogos, nos tenemos y eso es todo lo que importa. Ellas son el superlativo de amor y de todo en lo que hoy creo, son las mujeres que quiero llegar a ser cuando sea mayor y nos rodeen los gatos. Son un perdón y un abrazo, un piti en el sofá o una cena en el coche. 

Eme está más guapa desde el día que al hacer una barricada se le quedó una marca en la cara. Es una de las personas con las que jugarías a las palabras encadenadas en el furgón de la policía, pero que luego quiere aprender francés para leer a Baudelaire, tiene sus cosas. Nos partiríamos la cara la una por la otra, literalmente y es de lo mejores premios de este viaje, porque además no viene sola. La tercera parte de la pandi es Ser. A veces caminamos desde Lavapiés a cualquier parte de Madrid y el debate de la vida sólo se interrumpe para abrazarnos en mitad de la calle, Eme se muere de vergüenza y la achuchamos más fuerte. Ser huele a guitarra, a anarquismo, a droga y a Virginie Despentes.

I y L viven en el valle más ecosexual y maravilloso del mundo. Son hermanas de bosque y refugio, en cuanto las vea, brindaremos con nuestras copas mentruales o eso quisiera. Son feminidades subversivas que me reconstruyen cuando me agoto. 

Mi amiga la Rusa está en una isla africana, me sopla para que escriba y me empodere. Me habla de la potencia de las mujeres, las palabras y las palabras de las mujeres.

Estoy enamorada de cada persona que ha interseccionado en mi en este ciclo y ha participado de este proyecto, de todas las personas que hemos convergido en este espacio. Enamorada y orgullosa.

Siento que todavía me queda mucho que contar y tantísimo por crecer. Nos vemos pronto. Desde el coño y el corazón, Ire.

 

pd. iré cerrando las redes sociales, la web se queda abierta lo único que no se podrá comentar en las entradas, necesito el tiempo y la energía que empleo en gestionarlas para los nuevos proyectos, pero con el tuiter no sé qué hacer, es demasiado divertido y enganchante <3